Salto y Concordia
En el sillón encuentro muertos diez
claveles blancos
El ruido del televisor después, de la
inminente guerra que desato
Tengo sangre de Galicia, pero nunca salí
del país
En mi brebaje hay un viaje oculto hacia la
luz que algún día perdí
Bordeando el amor, cien años de aquello
El piano llorando, repleto de polvo y
cigarros apagados
Dos mil días tocando fondo y entendiendo
esos cambios
En el fondo y ancho de un azul esperanzado
Le dije al taxista que no pase por mi
esquina
Que me cobre de más pero que evite esas
ruinas
Que pare muy cerca debajo de esa encina
Y así respirar el aire sucio que estos
tiempos te convida
Los restos de Fede descansan en Salto
Junto al río que me separa de tus tacos
Cruzaría la aduana te juro que hasta
volando
Mataría al hijo de puta que me lo está
negando