lejos
los
sueños se mezclan con el agua
los
niños parecen abstraerse del resto
quien
va a ser el que delimite la franja
de
los atisbos de alegría y lo profundo de la tristeza
me
caigo en mis propias llamas
afuera
hay un bosque, la vegetación florece
el
drama se asemeja al mundo derrumbado
la
carne está atenta, siempre en estado de guardia
escribo
un poema largo y malo
estudio
mis actitudes con detenimiento
todo
lo que quise ahora te lo regalo
ya
no habrá mentiras en un paisaje rezagado
siguen
insistiendo estos recuerdos
implacables
y absurdos
interrogantes
mudas
abrazos moribundos
en
esta noche que derrama
lagrimas
cierro
los ojos y veo erguida una araucaria
los
abro de nuevo y enfrentada esta la imagen de tu espalda
bebi
tu rostro hasta la última gota
me
lastime con tu mirada hasta que se volvió algo placentero
quise
nadar por tus ventanas despiertas a las cuatro de la mañana
observar
detenidamente el paso del tiempo
almas
perdidas en la selva de cemento
los
gestos todavía rondan por los pasillos interminables de la memoria
que
espero pronto deje de ser la mía
o
quizás tan solo espero, que la intimidad adormecida, sea la de la soledad
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