una canción borracha

 


 

hago malabares con los bostezos

bosquejo un camino directo al metal

de tus ojos

a través del vidrio

con ternura entrañable

 

con pasos firmes que demuestren mi seguridad

ante tu implacable catadura

con la sonrisa al aire

y el pecho reclinado contra el mundo

 

puedo volar entre las chapas

identificando tu nombre, enorme

escrito en el techo abollado de mis sueños

sobrio y melancólico

 

el equilibrio del cenicero

dos gotas de lluvia para limpiarlo

dos pitadas para estropearlo

y una canción que empuje al vacío próximo

Entradas más populares de este blog

Pau y sus tiempos

El cierre del Bar Rey

Tengo que trabajar a la mañana