Candil

 


 

Montevideo grita

Que ya no necesita perder

Que sus zapatos sucios

Le están dando problemas al caminar

 

Sacuden sus sabanas mientras contemplan la rambla

Los lentes torcidos de imitación ray ban, las ollas con señales e historias nunca tratadas

Familias enteras condenadas al visual movimiento de una vida que se escapa

 

Me hundo entre el río de autos, tristes y ocupados

Que bostezan hasta el punto de no retorno

Entre las paredes que sueñan con un mundo

Que hace tiempo que yo ya no añoro

 

El bar de enfrente cuelga banderas negras porque están de luto

Enciendo un cigarro, trago el humo, me miro en el espejo y recuerdo mi pasado

El celular en la mano escribiendo historias verdaderas de travesías y peces blancos

 

En Magallanes los viejos barren el deseo de su libertad

Llegando a Blanes ya ni siento el ruido de la paz

En Paullier mataron a juan de dos tiros, un conflicto eterno que acabó sin clemencia y sin piedad

 

En Bulevar morí, unas cuantas veces sin luchar

 

Escucho a las esquinas decir mi verdadero nombre

Las distancias entre los ojos de aquella mujer y los míos

Mi pecho marcado por el frío, tu mano buscando refugio dentro de mi abrigo

Todo aquello que me enseñó a no nombrar en vano las tragedias que ocurren dentro de mi abismo

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