Voces al lado
El solista mueve
sus dedos casi que instintivamente
Rellena con la yema de sus dedos, los huecos perforados gracias a una muy fina máquina, que le dio vida y le otorgó ese
plateado brillante que tumbaría hasta a un ciego.
El solista mueve
sus dedos casi que instintivamente
Rellena con la yema de sus dedos, los huecos perforados gracias a una muy fina máquina, que le dio vida y le otorgó ese
plateado brillante que tumbaría hasta a un ciego.