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Sincerely. Me

  Van mis ojos exiliados nadando con los peces   Cargando un compendio detallado de mi descendencia  Acariciando al arrayán plantado por mi abuela Ahogado en el placer de un botellín con malbec Junto al retrato de mi padre en una Bajaj Enfrentado a un cartel de Norteña Desgastado por los años y el estrés  De soportar el verano en el norte Donde nunca me confié  Y siempre guardaba en los bolsillos  Para que nadie los tantee Reservados y encriptados deseos pero aquel día me despisté Y ahora razono que voy cayendo de pie Que eran todos suyos  y sin disimulo andaba por ahí cuando entre piñatas de estaño y vestidos endiablados se los regalé A un puñal de madera que recuerdo con risas y gloria nunca regué

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  Descalzo   Bailando sobre la linea continua y blanca de la calle Cantaba sosteniendo un vaso de vino Que compró tras mendigar durante dos horas Era nuestro Tambourine Men Criado en omnibuses sin fronteras Palabras que no son buenas Arreglos que difieren cuando ayudan a perder  Y se quedó estático como una piedra Cincelada por Rodin Cuando nos vió de la mano  sentados contra el muro del hotel 

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  Debajo de un sol plateado   Algunos menesteres, caliboratos y voces que piden perdones Para que? Dijo sincerely mr cohen Que se sentó con nosotros tres A respirar el pasto húmedo De una despedida cualquiera 

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 Ella dijo  -"quiero tus besos" Eramos squatters sin comprometernos a nada Viviendo a base del viento saltando por los techos de las casas apagadas me trepaba a tus breteles que envilecen While i smelled the love in your tangled hair queriendo la antología completa de tu cuerpo servida en una mesa de madera caoba Mientras esperas que me vuelva sincero Y regale esos secretos al mundo  que escondía en lo profundo Donde no nos alcanza la polución sonora

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 whisky con hielos del glaciar en un cafetín elegante dirigido por un tapir andrógino que con suaves ademanes me alcanza una montañita de servilletas golpea premeditadamente el cenicero contra la acera invernal y me lo entrega con las dos manos el cáliz de vidrio

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 tu voz tiene el recuerdo de cuando todo era posible

Relato 5

  Después de responder veinticinco mails, haber cotizado diversos envíos para interesados en adquirir alguna novela de Peri Rossi desde el exterior y haberme comido un alfajor frutal traído directo de Salta por una compañera en la editorial, abandoné el recinto con mi ejemplar de La novela luminosa bajo el brazo. Era mi día libre en el bar, así que las horas no eran algo que me interesara, sentía la libertad absoluta. Aborde un 116 con destino a la ciudad vieja y me coloqué los pequeños auriculares negros que me habia regalado mi madre una navidad ya olvidada. Sonaba Nick Cave, pero el día pedía al otro Nick. Saturday Sun musicalizaba la bajada por la calle Canelones. El ómnibus dobló a la altura de Wilson Ferreira Aldunate, pasando la calle Soriano y luego San José. las cosas se quedaban atrás, al igual que el disco de Nick Drake. Llegué hasta la puerta de la ciudadela luego de bajarme en la calle Rincón, con la remera húmeda producto del sol que quemaba como una vela que aca...